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lunes, 27 de marzo de 2023

Así nació el Mediterráneo: la gigantesca inundación que llenó un desierto salado

 

RESUMEN:

Hace unos seis millones de años, el mar Mediterráneo fue un gran lago salado, totalmente desconectado de otros mares. Tal situación fue posible cuando, tras quedar aislado del Océano Atlántico, se desecó y su nivel descendió alrededor de 1,5 km, dando origen a lo que se conoce como ‘la crisis salina del Messiniense’.

Durante dicha era, con la entrada de agua interrumpida por un cierre tectónico del estrecho de Gibraltar, el agua del Mediterráneo se evaporaba a un ritmo más rápido del que los ríos podían suministrar. Poco a poco se fue formando una capa kilométrica de evaporita (yeso y sal) sobre toda la cuenca mediterránea.

Fue una época de una crisis ambiental extrema en toda la región, que finalizó con una megainundación ocurrida durante el periodo Zancliense, hace cinco millones de años, debida a una entrada masiva de agua atlántica en la sedienta cuenca del Mediterráneo.

Ahora, geólogos de las universidades de Utrecht, Londres y Granada han recopilado pistas e información de las características de aquella megainundación, la más grande que ha conocido jamás la Tierra.

En una investigación que acaba de publicar la revista Sedimentology, los investigadores estudiaron la arenisca que quedó al descubierto a lo largo de la costa sur de Sicilia y concluyeron que se formó por un potente flujo desde el Mediterráneo occidental hacia el este. En aquel momento, indican, el agua fluyó sobre una barrera que separaba lo que entonces eran cuencas aisladas en la región occidental y oriental del Mediterráneo.

Toda la cuenca, inundada en solo unos pocos años

Ya en 2009, en un artículo publicado en Nature, se consignaba lo violenta que fue aquella inundación del Mediterráneo, que habría tenido lugar en tan solo unos pocos años, con descargas de hasta 100 millones de metros cúbicos por segundo (unas mil veces el caudal medio del Amazonas actual), según explicaba el investigador Daniel García-Castellanos, de Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC), en un análisis posterior.

García Castellanos hablaba, entonces, del carácter “catastrófico” de aquellos acontecimientos, “los más importantes ocurridos desde la desaparición de los dinosaurios hace 65 millones de años”, en sus palabras.

Una de las cuestiones que seguían pendientes entre los científicos especializados en este periodo era determinar con cierta exactitud cómo las aguas habían recuperado su nivel. Se especulaba con la idea de que las corrientes provenientes de Gibraltar habían inundado primero la cuenca occidental y luego, a través del estrecho de Sicilia, habían rellenado la zona oriental del Mediterráneo. La otra incógnita era su duración, la cual se estimaba entre algunos meses y unos dos años.


Siguiendo la pista de la geología

Durante estos años han continuado las investigaciones en las aguas al sur de Italia. En la cuenca siciliana de Caltanissetta, la formación Arenazzolo es un intervalo sedimentario arenoso de 5 a 7 metros de espesor que puede revelar un vínculo genético con la abrupta inundación del Mediterráneo.

A través de análisis granulométricos, petrográficos y de paleocorrientes, los autores han podido calcular en qué flancos y mediante qué tipo de corrientes habrían ido depositándose las arenas en Arenazzolo. Estas corrientes, asociadas a la circulación activa de masas de agua, indicarían que, cuando los márgenes de la cuenca se desbordaron, se creó aquella reconexión entre el Mediterráneo occidental y el oriental.

En el origen de este último artículo, estuvo Wout Krijgsman, profesor de la Universidad de Utrecht e impulsor del estudio, quien explicaba que se habían encontrado rocas que se formaron durante la inundación, a lo largo de la costa sur de Sicilia.

El científico llevaba varios años trabajando en la Crisis Messiniense, cuando en 2020 quedó intrigado por unos metros de arenisca que habían quedado al descubierto a lo largo de la costa siciliana, en la transición entre una capa de yeso (una reliquia del periodo seco) y la marga, un tipo de roca sedimentaria hecha de carbonato de calcio y arcilla (formada después de que la zona quedara cubierta de agua).

Este descubrimiento llevó a Krijgsman a regresar a la zona, en 2021, con un equipo de geólogos de la Universidad de Utrecht, la Royal Holloway Universidad de Londres y la Universidad de Granada.


Ondulaciones de la corriente

Los investigadores estudiaron detenidamente la arena y vieron que la composición y el tamaño de los granos cambiaban cada pocos centímetros. “Pronto reconocimos en la arena las estructuras de las ondulaciones de las corrientes fosilizadas”, recuerda Gijs van Dijk, uno de los antiguos estudiantes de Krijgsman, en la Universidad de Utrecht, y autor principal del nuevo estudio.

“Esas estructuras se forman cuando el agua que fluye rápidamente arrastra arena. Todos conocemos el patrón, por ejemplo, que deja la arena cuando ha estado expuesta a fuertes vientos o corrientes de agua rápidas durante un periodo prolongado”.

El equipo tomó fotos de las estructuras y, a partir de su geometría, los investigadores dedujeron las antiguas direcciones de flujo y las condiciones que dieron forma a la arena hace 5,3 millones de años.

Descubrieron que la arena no había sido arrastrada por ríos o deltas locales, sino que se había formado por una fuerte corriente submarina que fluía de oeste a este en aguas más profundas de lo que se había supuesto hasta la fecha.


Catástrofes que quedan estampadas

Este nuevo trabajo aporta otra prueba geológica física de la megainundación que fluyó desde el Mediterráneo occidental hacia el oriental.

“Hoy podemos probar y cuantificar directamente uno de los periodos más catastróficos de cambio medioambiental ocurridos en nuestro planeta, al que hasta ahora solo habíamos podido describir en modelos geofísicos”, sostiene Van Dijk.

Según expone, los geólogos están “entrenados para utilizar procesos contemporáneos en la superficie terrestre” para interpretar lo que observan en las rocas. Pero, en este caso, no podían confiar en ese procedimiento, porque no conocían “ningún fenómeno similar de al menos los últimos 100 millones de años”.

Van Dijk concluye que estas condiciones de exploración hacen, precisamente, que estos resultados sean “tan intrigantes”.


ENLACES:

https://www.msn.com/es-es/noticias/internacional/as%C3%AD-naci%C3%B3-el-mediterr%C3%A1neo-la-gigantesca-inundaci%C3%B3n-que-llen%C3%B3-un-desierto-salado/ar-AA197zlK?ocid=entnewsntp&cvid=bf09f0cb3dab437bbb185fd285d7622e&ei=27


viernes, 13 de abril de 2018

🔼 Una colosal cascada de kilómetro y medio llenó el Mediterráneo en menos de dos años

Esta megainundación, ocurrida hace 5 millones de años por la apertura del estrecho de Gibraltar, volcó mil veces el caudal medio del Amazonas actual


A través del estrecho de Sicilia, esa cantidad ingente de agua inundó la cuenca Jónica ICTJA-CSIC

Hace 5 millones de años, el Mediterráneo sufrió una megainundación de tal calibre que parece sacada de la más espectacular película de catástrofes. Una entrada masiva de agua atlántica en forma de una cascada de 1,5 km de longitud llenó el mar, entonces parcialmente deseco, a través de lo que hoy es el canal de Sicilia en menos de dos años. El volumen de agua fue de tal magnitud que supera en unas mil veces el caudal medio del Amazonas actual. Esta es la principal conclusión de un estudio que un equipo internacional de científicos con participación del CSIC ha publicado en la revista Scientific Reports .

Para entender lo ocurrido hay que remontarse otro millón de años atrás. Hace unos 6 millones de años, se cerró la conexión entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo a la altura de lo que hoy es Gibraltar. Este evento propició la desecación parcial del Mediterráneo , que quedó convertido en una inmensa laguna salina . Igualmente, supuso un descenso del nivel de las aguas de entre 1.300 a 2.400 metros. Es lo que se conoce como Crisis de Salinidad del Messiniense (CMS) .

Los investigadores se han preguntado muchas veces cómo finalizó este período y como las aguas recuperaron su nivel. La hipótesis de la megainundación del Zancliense propone que se habría producido una entrada de agua masiva a través del estrecho de Gibraltar que habría inundado primero la cuenca occidental y luego, a través del estrecho de Sicilia, habría rellenado la parte oriental. Algunos estudios indican que este proceso de relleno tuvo una duración de entre unos meses y dos años.

Los autores del nuevo estudio han identificado en el subsuelo del canal de Sicilia un cuerpo de sedimentos que parece confirmar esta hipótesis, ya están formados por los materiales erosionados y arrastrados por un inmenso flujo de agua. A través del estrecho de Sicilia, esa cantidad ingente de agua inundó la cuenca Jónica.


Estos sedimentos se encuentran, según los investigadores, por encima de una capa de sales depositada con anterioridad durante la desecación parcial del mar Mediterráneo y bajo otra de sedimentos de origen marino común depositados una vez se hubieron restablecido las condiciones oceánicas normales. «Los depósitos que hemos identificado tienen características típicas de los sedimentos originados por inundaciones catastróficas», explica Daniel García-Castellanos , investigador del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera del CSIC (ICTJA-CSIC) y coautor del estudio.

El cuerpo sedimentario encontrado ahora junto al escarpe submarino de Malta tiene forma de cuña y se le estima un grosor de hasta 860 metros en algunos puntos. Según explican los autores del estudio, se trataría de la mayor acumulación conocida de sedimentos originados por una megainundación.

Los investigadores han identificado también el punto del canal de Sicilia por el que las aguas habrían entrado en la cuenca Jónica. Podría tratarse del cañón submarino de Noto , cuya cabeza que tiene una forma única de anfiteatro y una anchura cercana a los 6 kilómetros. Este cañón actuó como el colector del inmenso flujo de agua que entró en la cuenca Mediterránea Oriental formando en este punto una impresionante cascada de casi 1,5 kilómetros de alto .

«Según los modelos del artículo que publicamos en la revista Nature en el año 2009, la inundación del Mediterráneo habría tenido lugar en tan solo unos pocos años, produciéndose descargas de hasta 100 millones de metros cúbicos por segundo, unas mil veces el caudal medio del Amazonas actual», señala García-Castellanos. Todo un espectáculo.

«Nuestro trabajo vuelve a poner sobre la mesa el carácter abrupto y catastrófico de los cambios medioambientales ocurridos durante el periodo Messiniense, los más importantes ocurridos desde la desaparición de los dinosaurios hace 65 millones de años», indica el autor.


ENLACES:

http://www.abc.es/ciencia/abci-cascada-2-lleno-mediterraneo-menos-2-anos-201804101416_noticia.html

https://elpais.com/elpais/2018/04/05/ciencia/1522943058_362615.html